¡Dios mío! ¡No siento las piernas!
Llevamos más de ochenta kilómetros en tres días. Si el primer primer día de camino fue duro, el segundo lo fue todavía más. Otros casi 30 kilómetros por campos despejados, con apenas unos arbolillos a la vera del camino en algunos tramos, que daban un poquito de sombra a intervalos. …