Iruña

Iruña

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Iruña; o Pamplona, como prefiráis. Hoy, un paseo. 20 kilómetros, prácticamente llano, con buen tiempo, preciosos paisajes… Una etapa para recordar pero de la que tampoco se puede hablar mucho. Así que mejor que del terreno o del tiempo o de los kilos de la mochila voy a hablar de gente, de las personas que vamos encontrando por el camino.

Son tantas que no sé por donde empezar. Me viene enseguida a la memoria dos hombres con los que estuvimos charlando en un bar de Zubiri. Dos jubilados que se conocieron en el autobús, camino de St. Jean. Nos contaban que cuando llegaron a Roncesvalles no encontraron plaza en el albergue, así que volvieron a subir el puerto y pasaron la noche en un refugio que hay en la cumbre, una caseta de piedra sin ningún tipo de instalación. Al día siguiente volvieron a bajar a Roncesvalles y de ahí continuaron hasta Zubiri. Uno de ellos, valenciano, decía que tenía la idea de hacer unos 50 kilómetros diarios; el otro, de Bilbao, no se le veía tanto por la labor, pero cuando esta mañana nos han adelantado casi al galope hemos pensado que quizá si lleguen a hacerlos.

Ayer, de camino a Zubiri alcanzamos a una mujer francesa que apenas podía andar. Nos contó que tenía algún problema en la rodilla y que en el siguiente pueblo, para el que faltaba en torno a un kilómetro, haría que la viera un médico y si no pudiera continuar buscaría la forma de regresar.

En Roncesvalles, a la hora de la cena, coincidimos en la misma mesa con una holandesa, un belga, un alemán y dos uruguayos.  No solo allí, sino a lo largo del camino hemos escuchado hablar en un montón de lenguas diferentes.  En el ascenso al puerto alcanzamos a un sudafricano. Nos contó por cierto que el  primer sello de la credencial se lo  pusieron en su ciudad, allí en Sudáfrica.

Los dos uruguayos a los que me refería antes ya han coincidido con nosotros varias veces, por lo que hemos podido hablar con ellos en algunas ocasiones. Son padre e hijo; el hijo vive en España, pero el padre ha venido desde Uruguay expresamente para hacer el Camino. Viaja además con lo puesto, sin mochila … Un auténtico peregrino. El hijo se lesionó un tobillo llegando a Roncesvalles; dudaba de poder continuar, pero al día siguiente lo vimos en Zubiri y nos contó que, con dificultad, pero podía continuar.

Hoy, en el refugio de Pamplona hemos visto llegar sola a una chica que habíamos visto viajar con una compañera. Nos ha contado que su amiga se ha lesionado y no puede continuar; ella a decidido continuar sola.

En todos los sitios por los que pasamos estamos oyendo el mismo comentario: este mes hay mayor afluencia de peregrinos que incluso en agosto. Tanto es así que las poblaciones más pequeñas se están viendo desbordadas; en Roncesvalles hubo que habilitar unos barracones que pertenecían al antiguo albergue, ya en desuso. En Zubiri dos parejas andaluzas nos contaban que tenían que pasar la noche en el frontón, un lugar medio descubierto, en el que ni siquiera disponían de colchonetas o esterillas para tumbarse. Lo verdaderamente ejemplar de esta historia es el buen humor con el que se tomaron la adversidad.

Y así podría seguir contando historias de la gente que nos vamos encontrando y a la que vamos conociendo, pero no es mi intención extenderme hasta aburrir. Simplemente quería dar unas pequeñas pinceladas con historias de la gente que, al fin y al cabo, son lo que constituye el Camino.

Un comentario

  1. Lur

    Si las piedras del Camino hablaran… cuantas historias, cuantas emociones. La alegría del que ve superada otra etapa, la tristeza del que debe abandonar su andadura. Y cuantas diferentes motivaciones para embarcarse en esa «aventura». Y qué multitud de «cosas» encontramos cada uno en él. Miles de historias diferentes y como nexo de unión, esos miles de pasos comunes, esas miles de huellas que hemos dejado en su trazado. Al final, como bien dices, la esencia del Camino es toda esa gente y todas esas historias vividas en torno a él.
    Me alegro que la etapa haya sido tan llevadera. Mañana cruzaréis el ecuador de vuestro recorrido. A partir de ahí todo se verá aun más fácil. Ánimo y a seguir disfrutando.
    Besos.

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