
Segunda etapa. Zubiri. Y nada que ver con la primera. Unos 22 kilómetros, la mayoría de los cuales por terreno llano. Alguna subida (que sería de un Camino sin subidas!), pero sin la pendiente ni la longitud de las que machacaron nuestras piernas ayer. El tramo final se anunciaba en la guía como «un tobogán entre pinos», pero sin ninguna duda el autor no conocía la bajada a Roncesvalles, porque de haberla conocido no habría hecho semejante comentario.
A pesar de todo, al menos en mi caso, el cansancio de la etapa de ayer ha hecho que la de hoy resulte un poco más pesada de lo que habría sido en otras condiciones.
Hemos quedado prendados de los pueblos del norte. Casas recias, de piedra, con tejados, puertas y ventanas de madera y con los balcones cubiertos de flores. Muy cuidados. Y los paisajes; hemos atravesado bosques de robles, hayas o pinos que son un auténtico refresco para la vista y para el espíritu. La paz y el sosiego que produce caminar al refugio de sus ramas es uno de los mayores alicientes que tiene para mi hacer estas caminatas, y uno de los motivos que me impulsan a embarcarme en estas experiencias.
Para mañana tenemos una etapa en apariencia fácil, de Zubiri a Pamplona, poco más de 20 sin dificultad. Pero no quiero decir nada porque nunca se sabe…
Sin duda, por la foto, el paisaje debe ser precioso. Y respirar ese aire, ese olor a naturaleza, debe ser totalmente purificador. Hoy tengo un poco de envidia de no estar ahí, confieso que ayer, con las cuestas rompepiernas, no tenía ninguna. Otra etapa más a las espaldas. Espero que mañana la etapa sea tan fácil como aparenta y podais dedicaros a disfrutar del entorno.
Besos
Se nota el silencio!!!!!!!!!!!!!!
Gracias Lur!! Que sepas que siempre me acuerdo mucho de ti.