
Hemos pasado la primera etapa, estamos en Roncesvalles. Dura etapa, y no sólo por ser la primera. Para empezar, y cómo no, la guía miente. No son 24,5 kilómetros, sino 27,5. Apenas tres kilómetros más, pero cuando ya las piernas pesan, tres kilómetros pueden parecer treinta.
Los 20 primeros kilómetros son en subida casi constante. Apenas un falso llano de cuando en cuando o un poquito de bajada, lo justo para poder tomar un poco de aire. Especialmente duros han sido los primeros 5 kilómetros, con unas pendientes que nos hacían bajar la vista para no ver lo que todavía teníamos por delante.
Y cuando hemos llegado arriba del puerto, había que bajar al pueblo. Si la subida ha sido mala la bajada ha sido aún peor, notando como poco a poco las piernas dejaban de responder.
En cuanto al tiempo, por desgracia no hemos podido apenas disfrutar del paisaje debido a la niebla. El viento soplaba frío en ocasiones y hemos tenido que echar mano de prendas de abrigo para poder seguir caminando.
Pero lo importante es que hemos llegado, que pese a todo hemos hecho la etapa en 7 horas, que teniendo en cuenta las características del terreno supone una buena media, y que no hemos tenido ningún problema importante, salvo una llaga en un dedo de Virginia que esperemos que mañana evolucione favorablemente.
Me he acordado mucho de los llanos de Galicia… 😉
Puf! Ya puedo imaginar lo eternos que pueden haber sido esos 3km. Pero ya está, primera etapa superada. Y mañana por la mañana las piernas estarán listas para afrontar el siguiente reto. Espero que la llaga de Virginia se mantenga bajo control. Ánimo caminantes!!!
Besos
Gracias Lur. Sí, tu sabes muy bien lo que es algún kilómetro de más, como los que nos tocó caminar en aquellas ocasiones en las que creíamos estar llegando y siempre faltaba un kilómetro, y otro…