1, 2, 3, Camino Inglés

1, 2, 3, Camino Inglés

Un año ya desde la última entrada. Por aquel entonces andaba yo con la idea de emprender el Camino Inglés, junto a mi buen Lino. Pero las circunstancias mandan y, en este caso, la situación pandémica en la que nos encontramos parecían indicar que lo más recomendable era quedarse en casa; la salud es lo primero, la mía, la de mi familia y la de quienes me rodeen. Así que, muy a mi pesar, tuve que decir adiós a la idea y esperar un momento más adecuado.

Y ese momento parece haber llegado. Como decía, un año después; un año de sucesivas olas de contagios, con sus picos y valles, con los miles y miles de afectados y, muy desgraciadamente, de fallecidos. Pero poco a poco parece que se vislumbra el final del túnel en que se ha convertido esta pesadilla que parece salida de la retorcida mente de un guionista de serie postapocalíptica. El virus sigue entre nosotros, se resiste a dejarnos, pero afortunadamente las vacunas parecen estar haciendo su efecto y las consecuencias del contagio remiten en su gravedad, aunque todavía persistan.

Así que ahora si, me voy. Casi justo un año después de lo inicialmente pensado; ya hechas las reservas de vuelos, el 6 de octubre salimos hacia Santiago y de ahí a Ferrol, en autobús, para iniciar la marcha el día 7. Y digo salimos porque esta vez me voy acompañado, pero no por ninguna de mis muy queridas compañeras de Camino, sino por mis hijos Pablo y, quizás, Carlos. Allí nos encontraremos con Lino, quien si sus rodillas se lo permiten -¡ojalá!- nos acompañará hasta Santiago. La previsión es hacer los 112 Km en 5 días, sin prisas, sin apreturas, para llegar el día 11 a Santiago donde nos estará esperarando Merche y ojalá que nos podamos encontrar allí los cuatro, además de Lino.

No he hecho planificación de etapas. Lino conoce bien el Camino y será quien diga donde y cuando parar. En esta ocasión, simplemente, me dejaré llevar, disfrutando de cada recodo, de cada paisaje, de cada momento; disfrutando de la mejor compañía que puedo imaginar, de mis hijos y del bueno de Lino, cuya enorme humanidad no le cabe en su mermada estatura.

Edito: dice Merche que ya se me ve en modo Camino, que me ha cambiado la cara 😊

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